4. La amistad con Dios se intensifica igual como intensificamos la amistad con una persona. Si cuidamos el trato con esa persona, se intensifica la amistad y crece el afecto mutuo. Pero si descuidamos el trato con esa persona, la amistad se va enfriando y nos vamos distanciando cada vez más de esa persona. Igual pasa con Dios. Si no cuidamos el trato con Él, nos iremos sintiendo cada vez más lejos de Él. Pero si cuidamos nuestro trato personal con Dios, cada día lo sentiremos más cerca de nosotros.
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3. Hacer las cosas porqué sí, porque toca, porque siempre se han hecho así… no sirve para llegar a la plenitud de la vida cristiana. Hacer oración de manera mecánica, asistir el domingo a una celebración sin interés, ayudar a alguien porque toca o hacerlo de mala gana… Son todo hojas secas que se lleva el viento sin dejar rastro. Solo si lo hacemos desde el corazón será algo que nos llene de verdad y que tenga un alcance eterno para nosotros y para los demás.
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2. No quieras hacerlo todo tu solo. La vida del cristiano es un sendero recorrido entre dos: “Cristo y tú”.
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1. El cristiano debe leer los Evangelios para conocer a Jesús, empaparse de la vida del Hijo de Dios, contemplar su manera de vivir, aprender de sus enseñanzas, conocerlo íntimamente y vivir con Él una auténtica relación de amistad y de Vida.