¡Tarde de amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y tú estabas dentro de mí y yo fuera, y así por fuera te buscaba.
Y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste.
Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera
Brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera
Exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo.
Gusté te ti, y ahora siento hambre y sed de ti.
Me tocaste y deseo con ansia la paz que procede de ti.