Jesús baja al río Jordán para ser bautizado por Juan no porque necesite ser purificado, sino para santificar las aguas e instituir el sacramento que nos infunde la Gracia, por la cual el Espíritu Santo habita en nosotros, nos hace partícipes de la Vida divina y coherederos con Cristo del Reino de los Cielos.

Homilía de la Solemnidad del Bautismo de Jesús