1 – Comenzar con la siguiente oración.
Dios mío y Padre mío,
creo que estás aquí, que me ves,
que me oyes, que me amas infinitamente.
Te doy gracias por el don de la vida,
por el don de la fe y por este nuevo
día que comienza.
Jesús, Señor mío y Dios mío,
ayúdame a vivir
según tus Palabras de Vida,
a unirme más a Ti
y a amar a mis hermanos
como Tú nos has amado.
Espíritu Santo,
dulce Huésped de mi alma,
inspírame buenos propósitos
para este día y gracia para vivirlos.
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Dios Padre…
2 – Orar con los Salmos

SALMO 8
Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Cuando contemplo el cielo,
obra de tus dedos, la luna
y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre,
para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando
sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.
Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!
AMÉN.
3 – Meditar un pasaje de la Sagrada Escritura.

Leer, durante unos minutos, la Sagrada Escritura y meditar lo que hemos leído. No se trata de leer mucho, sino de meditar y orar a partir del texto.
Nos podríamos hacer alguna de estas preguntas:
a) ¿Qué me llama más la atención de este texto?…
b) Si se lee un fragmento del Evangelio, observar a Jesús, qué hace y cómo lo hace, que dice, su actitud hacia los demás…
c) ¿Cuál es la principal enseñanza de este texto?…
d) ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?…
e) ¿Cómo lo puedo vivir mejor?…
…
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Jesús …
4 – Reflexionar sobre un punto de meditación.

Leer un punto de meditación y reflexionar sobre él:
1. Este punto ¿es importante para mi?… ¿Por qué?… ¿En qué me ayuda?…
2. ¿Me puede ayudar a vivir mejor mi fe, a ser mejor persona, a ser más comprensivo, más solidario…?
3. ¿Cómo lo puedo vivir mejor? …
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Dios Espíritu Santo…
5 – Peticiones personales, Padrenuestro y Oración final

Después de este momento de meditación se puede hacer una oración personal de alabanza o acción de gracias, y pedir por nosotros, por nuestra familia y por el mundo entero.
Podemos acabar con esta oración:
Gracias, Dios mío,
por este rato de oración.
Bendice a mi familia
y a mis seres queridos.
Concédeles salud, fe, amor y alegría.
Que haya paz en el mundo
y podamos vivir todos con dignidad.
Que a nadie le falte pan o trabajo.
Que colaboremos juntos
en el progreso y el bienestar
de la gran familia humana.
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Dios Uno y Trino,
haznos dignos de heredar tu Reino
y gozar de la felicidad de los santos
en la gran fiesta del Cielo,
por toda la eternidad.
Amén.