1 – Comenzar con la siguiente oración.
Dios nuestro,
te damos gracias
por la belleza de la creación,
te alabamos por todo
lo que recibimos de Ti
y te adoramos por todas
las gracias que nos concedes.
Jesús, verdadero Pan
bajado del Cielo,
que por el sacramento
de tu Cuerpo y de tu Sangre
nos unamos más a Ti
que eres la Vida.
Espíritu Santo, Dios Amor,
transforma nuestra existencia
en un don para los demás.
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Dios Padre…
2 – Orar con los Salmos

SALMO 137
Señor, quiero alabarte
de todo corazón,
y cantarte salmos
delante de los ángeles.
Quiero inclinarme
hacia tu santo templo
y alabar tu nombre
por tu gran amor
y fidelidad.
Porque has exaltado tu nombre
y tu palabra
por sobre todas las cosas.
Cuando te llamé,
me respondiste;
me infundiste ánimo
y renovaste mis fuerzas.
Aunque pase yo
por grandes peligros,
tú me conservas la vida;
¡tu mano derecha
me pone a salvo!
Tu gran amor, Señor,
perdura para siempre;
¡no abandones
la obra de tus manos!
AMÉN.
3 – Meditar un pasaje de la Sagrada Escritura.

Leer, durante unos minutos, la Sagrada Escritura y meditar lo que hemos leído. No se trata de leer mucho, sino de meditar y orar a partir del texto.
Nos podríamos hacer alguna de estas preguntas:
a) ¿Qué me llama más la atención de este texto?…
b) Si se lee un fragmento del Evangelio, observar a Jesús, qué hace y cómo lo hace, que dice, su actitud hacia los demás…
c) ¿Cuál es la principal enseñanza de este texto?…
d) ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?…
e) ¿Cómo lo puedo vivir mejor?…
…
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Jesús …
4 – Reflexionar sobre un punto de meditación.

Leer un punto de meditación y reflexionar sobre él:
1. Este punto ¿es importante para mi?… ¿Por qué?… ¿En qué me ayuda?…
2. ¿Me puede ayudar a vivir mejor mi fe, a ser mejor persona, a ser más comprensivo, más solidario…?
3. ¿Cómo lo puedo vivir mejor? …
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Dios Espíritu Santo…
5 – Peticiones personales, Padrenuestro y Oración final

Después de este momento de meditación se puede hacer una oración personal de alabanza o acción de gracias, y pedir por nosotros, por nuestra familia y por el mundo entero.
Podemos acabar con esta oración:
Gracias, Dios mío,
por este rato de oración.
Bendice a mi familia y seres queridos. Concédeles salud, fe, amor y alegría.
Que haya paz en el mundo y podamos vivir todos con dignidad.
Que a nadie le falte pan o trabajo.
Que colaboremos juntos en el progreso y el bienestar de la gran familia humana.
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Dios Uno y Trino,
haznos dignos de heredar tu Reino y gozar de la felicidad de los santos
en la gran fiesta del Cielo,
por toda la eternidad.
Amén.