1 – Comenzar con la siguiente oración.
Padre nuestro,
gracias por crearnos a tu imagen
y semejanza, capaces de conocerte,
amarte y unirnos a Ti
por toda la eternidad.
Jesús, Luz del mundo,
que tus Palabras
iluminen nuestra alma
y nos ayuden a ser luz para los demás.
Espíritu Santo, Fuente de gracia,
transfórmanos, santifícanos
y divinízanos con tu gracia.
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Dios Padre…
2 – Orar con los Salmos

SALMO 62
Oh, Dios, tú eres mi Dios,
por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca,
agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba
en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia
y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas
canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
AMÉN.
3 – Meditar un pasaje de la Sagrada Escritura.

Leer, durante unos minutos, la Sagrada Escritura y meditar lo que hemos leído. No se trata de leer mucho, sino de meditar y orar a partir del texto.
Nos podríamos hacer alguna de estas preguntas:
a) ¿Qué me llama más la atención de este texto?…
b) Si se lee un fragmento del Evangelio, observar a Jesús, qué hace y cómo lo hace, que dice, su actitud hacia los demás…
c) ¿Cuál es la principal enseñanza de este texto?…
d) ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?…
e) ¿Cómo lo puedo vivir mejor?…
…
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Jesús …
4 – Reflexionar sobre un punto de meditación.

Leer un punto de meditación y reflexionar sobre él:
1. Este punto ¿es importante para mi?… ¿Por qué?… ¿En qué me ayuda?…
2. ¿Me puede ayudar a vivir mejor mi fe, a ser mejor persona, a ser más comprensivo, más solidario…?
3. ¿Cómo lo puedo vivir mejor? …
…
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Dios Espíritu Santo…
5 – Peticiones personales, Padrenuestro y Oración final

Después de este momento de meditación se puede hacer una oración personal de alabanza o acción de gracias, y pedir por nosotros, por nuestra familia y por el mundo entero.
Podemos acabar con esta oración:
Gracias, Dios mío,
por este rato de oración.
Bendice a mi familia
y a mis seres queridos.
Concédeles salud, fe, amor y alegría.
Que haya paz en el mundo
y podamos vivir todos con dignidad.
Que a nadie le falte pan o trabajo.
Que colaboremos juntos
en el progreso y el bienestar
de la gran familia humana.
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Dios Uno y Trino,
haznos dignos de heredar tu Reino
y gozar de la felicidad de los santos
en la gran fiesta del Cielo,
por toda la eternidad.
Amén.