1 – Comenzar con la siguiente oración.
Dios mío y Padre mío,
alabado seas por María,
nuestra Madre.
Por ella nos nació
el Redentor del mundo.
Por ella nos vino la Salvación.
Jesús, hijo de María,
ayúdame a vivir
en la voluntad del Padre
como tu Madre, María.
Espíritu Santo,
enséñame a orar con el corazón
como lo hizo María,
nuestra Madre.
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Dios Padre…
2 – Orar con los Salmos

SALMO 138
Señor, tú me examinas,
tú me conoces.
Sabes cuándo me siento
y cuándo me levanto;
de lejos penetras mis pensamientos.
Mis afanes y descansos los conoces;
todos mis caminos te son familiares.
No me llega aún la palabra
a la boca cuando tú, Señor,
ya la sabes toda.
Tu protección me envuelve
por completo;
me cubres con la palma de tu mano.
Si subiera al cielo, allí estás tú;
si tendiera mi lecho
en el fondo del abismo,
también estás allí.
Si me elevara sobre las alas del alba,
o me estableciera
en los extremos del mar,
aun allí tu mano me guiaría,
¡me sostendría tu mano derecha!
Tú creaste mis entrañas;
me formaste en el vientre
de mi madre.
¡Te alabo porque soy
una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas,
y esto lo sé muy bien!
Tus ojos vieron mi cuerpo
en gestación:
todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
aunque no existía uno solo de ellos.
¡Cuán preciosos, oh Dios,
me son tus pensamientos!
¡Cuán inmensa es la suma de ellos!
Si me propusiera contarlos,
sumarían más que
los granos de arena.
Y si terminara de hacerlo,
aún estaría a tu lado.
Examíname, oh Dios,
y sondea mi corazón;
ponme a prueba
y sondea mis pensamientos.
Fíjate si voy por mal camino,
y guíame por el camino eterno.
AMÉN.
3 – Meditar un pasaje de la Sagrada Escritura.

Leer, durante unos minutos, la Sagrada Escritura y meditar lo que hemos leído. No se trata de leer mucho, sino de meditar y orar a partir del texto.
Nos podríamos hacer alguna de estas preguntas:
a) ¿Qué me llama más la atención de este texto?…
b) Si se lee un fragmento del Evangelio, observar a Jesús, qué hace y cómo lo hace, que dice, su actitud hacia los demás…
c) ¿Cuál es la principal enseñanza de este texto?…
d) ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?…
e) ¿Cómo lo puedo vivir mejor?…
…
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Jesús …
4 – Reflexionar sobre algún punto de meditación.

Leer un punto de meditación y reflexionar sobre él:
1. Este punto ¿es importante para mi?… ¿Por qué?… ¿En qué me ayuda?…
2. ¿Me puede ayudar a vivir mejor mi fe, a ser mejor persona, a ser más comprensivo, más solidario…?
3. ¿Cómo lo puedo vivir mejor? …
Podemos dedicar unos momentos a hablar con Dios Espíritu Santo…
5 – Peticiones personales, Padrenuestro y Oración final

Después de este momento de meditación se puede hacer una oración personal de alabanza o acción de gracias, y pedir por nosotros, por nuestra familia y por el mundo entero.
Podemos acabar con esta oración:
Gracias, Dios mío,
por este rato de oración.
Bendice a mi familia y seres queridos. Concédeles salud, fe, amor y alegría.
Que haya paz en el mundo y podamos vivir todos con dignidad.
Que a nadie le falte pan o trabajo.
Que colaboremos juntos en el progreso y el bienestar de la gran familia humana.
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Dios Uno y Trino,
haznos dignos de heredar tu Reino y gozar de la felicidad de los santos
en la gran fiesta del Cielo,
por toda la eternidad.
Amén.