Compartir fe y vida para crecer juntos

VIDA ESPIRITUAL

11. Nuestra vida espiritual es como nuestro estado de ánimo, va cambiando según las circunstancias que encontramos en el día a día. Nuestra vida espiritual también experimenta subidas y bajadas. Habrá días en que nos sintamos espiritualmente pletóricos y días en que nos sintamos fríos y vacíos. Un día nos sentiremos muy a gusto en la oración, mientras que otro día estaremos sin ganas de hacer oración. Todo esto es normal y no significa que no estemos progresando. Es importante la determinación de seguir avanzando y mejorando espiritualmente a pesar de que no sintamos ganas, como lo hace el buen atleta que, con ganas o sin ganas, prosigue con su entrenamiento diario. Las palabras de Jesús son claras: «os lo digo a todos: velad» (Mc 13, 37).

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10. El camino espiritual del discípulo de Cristo requiere esfuerzo y disciplina, pero más importante que todo eso es el trato íntimo con Cristo, porque en Él está la Fuerza… y la Luz…  y la Vida…  y la Paz… y ¡Todo!

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9. La vida espiritual se puede comparar a un jardín. Para que el jardín sea bello y esté exuberante de vida necesita los cuidados constantes de un jardinero (regar, abonar, quitar malas hierbas…). Para que la vida espiritual crezca y llegue a la plenitud en Dios, tu alma también necesita de los cuidados constantes de un jardinero que eres tú. No lo puede hacer nadie más por ti. ¿Cómo cuidad de tu alma?

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8. Tener un cuerpo sano y fuerte requiere buenos hábitos en la alimentación, ejercicio y evitar aquello que la perjudica. Igual ocurre con el alma. El mejor alimento del alma: la Palabra de Dios. El mejor ejercicio: la oración diaria. Lo que la perjudica: la pereza, el aislamiento, la indiferencia con respecto a los demás, el individualismo, sentirnos por encima de los demás…

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7. La vida espiritual del cristiano se fortalece y crece en diálogo con el Amor.

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6. La vida espiritual aporta luz al alma, gozo al corazón, sabiduría interior, conciencia plena del presente, confianza y serenidad ante el porvenir.

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5. El camino espiritual nos lleva a ser más auténticos y coherentes con nosotros mismos. Nos pone en contacto con aquello que realmente somos y con aquello que realmente llegaremos a ser.

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4. El sendero hacia la plenitud espiritual requiere un cierto esfuerzo, pero más importante que el esfuerzo, es el deseo de llegar. ¿Lo deseas de verdad?…

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3. Leer muchos libros de espiritualidad no sirve para recorrer la senda del espíritu. Una cosa es saber y otra es vivir. Lo primero llena la mente, lo segundo llena el alma.

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2. Cuerpo y espíritu están íntimamente unidos. El bien que le hacemos al cuerpo, repercute en el espíritu. El mal que le hacemos a nuestra alma, repercute negativamente en la salud del cuerpo.

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1. La vida espiritual es una vida hacia adentro, hacia el mundo interior. Ahí no se llega por el camino del intelecto, sino por el camino del espíritu.

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